PEDOS.- Cuentos de Médico.
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PEDOS.- Cuentos de Médico.

21 de julio, 2026
4 min lectura
Por Dr. Roberto González
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                                                               "PEDOS"
Fue un santo el que dijo, que la voluntad puede llegar a ser tan fuerte que obliga a los Intestinos a no peer, vamos que le dice a la tripa, no tires pedo, y la tripa obediente hace caso y no tira pedos. Eso expresó aquel cristiano, dicen.

Si bien, dijo otro sabio, eso que dicen que dijo, no es tan cierto, porque no existe un órgano más desobediente ni imprudente que los Intestinos,  obligándonos a cantar distintos ritmos según se le antoja bajos o altos.

Y esto me quedó reflejado en aquella señora a la que en una ocasión le tuve que realizar una Colonoscopia.  Fue gracioso aquello. Algunas veces, nuestro trabajo nos da algún momento de sonrisas.


-Se trataba de una anciana fina, pelo totalmente blanco, de buena educación y alta vida social, se notaba en sus formas, en su hablar y vestir.  

Desde su inicio y con las explicaciones que dábamos, ella nos hacía ver, cómo la habían educado, normas de conducta severas por buenas, y que ahora, ella tenía que acudir a realizarse eso, y eso, era dejar que introdujeran un tubo de 1 metro 60 por los bajos, para examinar sus intestinos.  Se lo había pensado mucho, pero al fin había consentido. "Todo sea por la salud".  

Con mucha paciencia se desvistió y finalmente se tumbó, en aquel caso no se anestesió completamente a la paciente por no considerarse necesario, o no disponer de Anestesista en sala, no recuerdo. Así que únicamente le íbamos a administrar medicación para sedación.

Nos trasmitió sus temores a estar sucia por dentro, sus miedos y la vergüenza que le suponía a ella desvestirse y ponerse así delante de un Doctor, una persona que no era su marido.  Ella le platicaba a la enfermera, eso de expulsar ventosidades, le daba mucho temor y angustia, la compañera le explicaba que eso era normal en las salas de exploraciones endoscópicas.

La distinguida anciana quería que la comprendieran, porque por supuesto aquello era normal en todo ser humano, ella como cualquier persona también lo hacía, pero en pleno dominio de su casa,  y siempre que no hubiera presencia humana cerca.  Su perrita que siempre le hacía compañía, solo la quedaba viendo cuando escuchaba ciertos ruidos, pero no expresaba nada, y por tanto no había falta.

—Pero ahora era distinto, en la sala de endoscopia, aquello no era permisible para ella, para esta bella anciana, que pensaba que  si se produjese tan desgraciado acto sin voluntariedad, para ella era casi tan malo como perder la vida.

-Y ya en plena exploración, le trasmitía mi compañera con palabras dulces y amorosas, que los Pedos, no eran pedos, sino aire, aire  que el médico introducía en su intestino para ver bien por dentro,  y que no olían. que estuviera tranquila. 

- ¡Ahhh bueno!, eso es al menos, menos vergonzante decía. Y cuando la enfermera la animaba a expulsar el aire para disminuir molestias, ella decía:

- Pero que no, señorita, ¿ cómo voy a hacerlo, con lo que yo he sido?.   

-Así señora, ¡Aquí damos licencia para tirarse pedos, hágalo libremente, hágalo contenta! ¡Vamos! hágalo silenciosos o cantores, pero hágalo para que no le duela la tripa.  

A la señora que tenía el endoscopio introducido hasta el colon transverso, se le vino una contracción…

¡Señorita, señorita ! se e oyó decir, con gesto de dolor...  Volvió la cara hacia un lado, metiéndola bajo almohada que servía de apoyo, y se tiró un dilatado, sonoro, ondulado y ronco pedo.  wow no parecía que aquello que salió procediera de cuerpecito tan fino.

No le logramos ver la cara, que seguramente la tendría caliente y colorada, pero sí,  la escuchamos decir ¡Ahhhhhhhh!,     ¡Que alivio señorita, estaba muriéndome!.

y continuamos hasta el final de la colonoscopia, que por cierto fue negativa para cáncer.

RGG

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