EL FRESQUITO.- CUENTO DE MÉDICO.
CUENTOS_MEDICOS

EL FRESQUITO.- CUENTO DE MÉDICO.

2 de enero, 2026
3 min lectura
Por Dr. Roberto González
Resumen con IA
1.0x

En este tiempo de calor aquí,  en Huelva de playas bellas, me recordé de aquello..

El FRESQUITO.

Unos días escasos llevaba en el pueblo, y digo pueblo por las cosas que pasan allí, no porque hace ya décadas que le subieron rango a Ciudad, nada menos que “ La perla del septentrión” Matagalpa, allá en el Norte de Nicaragua.

Ha cambiado mucho su aspecto y dinamismo, pero sigue siendo pueblo alegre con gente alegre y conversadora como mi amigo Arnoldo, hombre contemporáneo mío, con quien compartí años en secundaria, Chele, de dorado pelo y suavemente encolochado, barriguita elegante como de mujer digna embarazada, que lo hace inclinar el tórax unos grados hacia atrás, 1,70cm de estatura, ojos verdes azulados, amante de Darío y entusiasta de la tertulia, que solía liderar en tiempos pretéritos, caminar pausado, haciéndose notar con balanceo de peso no fatuo.

Bueno pues a ese amigo y compañero me lo topé en la calle central, una de las dos principales calles-avenidas, en esa donde el cielo se medio tapa con carteles y anuncios enormes y colores tropicales, algunos ingeniosos y otros hasta machistas como el gallo más gallo. La otra calle es la de los bancos, ya les contaré que me pasó en esa. 

Llegando casi donde los Cardoza a escasos metros del parque de Rubén, me sonó mi espalda ancha y sentí el peso de mano gorda, a la vez que un "Idiay doctorazo".  ¿cuando llegó? 

 ¡Idiay Arnoldoo!, ¿como estás? Y abrazo va....  y apretón y apretón entusiasta… Unos minutos después me decía,- Doctor lo invito a tomar  fresquito allí, al parque y así platicamos hombre. 

(Eso de cambiarle a uno el nombre por el de la titulación profesional es algo habitual en mi pueblo y ese respeto inicial de reencuentro es parte del respeto a sí mismo, cosas de los lenguajes de pueblo)  !que alegre que esté aquí! y bla, bla, bla...   

Nos encaminamos hacia el parque Darío, pensando yo, en el olor de la guayaba,  fresquito de nancite, fresquito de mamón, de papaya, etc. etc.   Mientras repasábamos al pueblo y a la gente con frescura y sonrisas frecuentes, sobretodo al mencionar el hecho del tiempo, que nos cambia a todos menos a él,  en su forma de ser, el mismo bromista de siempre...nos sentamos en una banca del parque donde ciertamente platicábamos a gusto y sin calor…    Cuando llevábamos un rato volando lengua, que se estiraba como chicle,-cuando pasa uno tiempo sin verse-, me atreví a decirle tras haber observado,  -¡Idiay Arnoldo!   ¿y el fresquito?  ¡Yo no veo ninguna refresquería aquí!-


Jajaja, Idiay doctorazo, le parece poco el fresquito que hace aquí en el parque Darío!  

  • Jajaja, fue realmente una tarde fresquita.


   Dr. Roberto González G.- Gastroenterología- Endoscopia Digestiva. Huelva- agosto 2017.


5 vistas