DESHIELO.
Nunca mayor quietud se vio en la muerte;
ni frío más glacial que el de esa mano
que tú alargaste al expirar, en vano
y que cayó en las sábanas inerte.
¡Ah…! yo no estaba allí. Mi aciaga suerte
no quizo que en el trance soberano,
cuando tú entrabas en el hondo arcano,
yo pudiera estrecharte y retenerte.
Al llegar, me trajeron tus despojos;
cogí esa mano espiritual y breve
y la junté a mis labios y a mis ojos.
Y en ella, al ver mi llanto que corría,
pensé que aquella mano, hecha de nieve
en mi boca al calor…se derretía.
Julio Florez.
Poesía
DESHIELO.
22 de octubre, 2026
1 min lectura
Por Dr. Roberto González